miércoles, 19 de agosto de 2015

V Certamen de pintura urbana de Puerto Real. Juegos en la Calle

...No siempre tirar la basura, debería generar malos recuerdos:
De todos modos, reciclar para algunos, supone un esfuerzo que deberían asumir...

Gracias Tirso por las fotos.



 “Conceptualmente, el graffiti evoca una acción muy primitiva, la de los primeros trazos del hombre en la piedra de las cavernas” (Gándara, 2002).

Históricamente, el hombre ha sentido la necesidad de dejar la huella de su transitar por el mundo, para así concretar su dimensión como ser histórico-cultural y dejar constancia de su paso por el mundo. Prueba de ello, es una de las primeras manifestaciones que el hombre realizó en los muros de las cuevas mediante trazos pictóricos. 

Roma y Pompeya son un ejemplo de este gusto por utilizar el muro como intermediario y al graffiti como expresión, tal como lo han denominado los arqueólogos (Reisner y Wechsler, 1974).

La cultura y los pueblos son definidos de acuerdo con su lenguaje (Focault, 1966; Hjelmslevg, 1971) y el graffiti como parte de éste permite conocer ciertos aspectos de la vida de una sociedad. Así se puede apreciar en las citadas pinturas rupestres, que sirvieron para representar escenas como la caza, ceremonias espirituales, entre otras.

Echando un vistazo a la historia, encontramos que si bien el graffiti comenzó a ser utilizado para designar las consignas mayoritariamente anónimas de índole político, amoroso y hasta, sexual-escatológico, cuando se llevaron a cabo los trabajos para el rescate de la ciudad italiana de Pompeya, la práctica de la comunicación gráfico-visual ocurrió incluso antes que la verbal (Berger, 2002).

Como indica Muñoz-Basols (2010), los graffiti como manifestación expresiva acentúan la coexistencia de diversos parámetros sociolingüísticos que aportan testimonios intrínsecos sobre el emisor, el mundo que le rodea y su intención comunicativa. Así, Figueroa-Saavedra (2007), nos muestra que el graffiti, la gráfica urbana o las intervenciones de calle producidas por estos artistas urbanos o activistas culturales ayudan a la construcción y definición de la imagen pública de cualquier área urbana, alterando la imagen tradicional de dichos espacios.

Silva (1986), apunta a que el graffiti se refiere a un mensaje o conjunto de mensajes, filtrados por la marginalidad, el anonimato y la espontaneidad y que en el expresar aquello que comunican violan una prohibición para el respectivo territorio social dentro del cual se manifiesta." 

En palabras de Baudrillard (1972), la calle es la forma alternativa y subversiva de los medios de comunicación de masas, allí donde el intercambio inmediato hace que la distancia jerárquica entre emisor y receptor se transforme en un interés y responsabilidad mutuos por el diálogo espontáneo, superándose la incomunicación o la intervención fingida de unos mass-media banales y banalizadores.

Un medio de expresión y comunicación no institucional puede presentar un carácter lúdico, ritual, informativo o ideológico de modo independiente o de forma combinada. Su usuario incurre conscientemente en la indecorosidad o la ilegalidad, en una actuación fundamentalmente transgresora (Figueroa, 1999).

Lo que subyace tras el graffiti, no sólo alude a una demarcación de territorio, sino como una relación  dialéctica con el entorno físico, político, económico y social que va más allá del mero marcaje del territorio (Barbero, 2002).

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