martes, 11 de agosto de 2015

Todo tiene un porqué y un para qué



En mi humilde opinión, siempre he considerado que el alumnado que decide matricularse en la Asignatura de Juegos Motores en la Facultad del Deporte, lo ideal sería, que hubiera tenido previamente experiencias lúdicas y recreativas, es decir que viniera con un bagaje motriz mínimo. 

En este caso, a lo largo de estos años me he topado con alumnos y alumnas provenientes del Ciclo Medio y Superior (Técnicos en Animación de Actividades Físicas y Deportivas y de Magisterio) con una envidiable formación en aspectos Didácticos y de Dinámicas de Grupos. Así, algunos de ellos, cuando les toca exponer un juego, me comentan que cuentan con fichero de 1200 juegos aproximadamente recibidos durante su formación académica…Lo sorprendente es, que en algunas ocasiones, parece que la elección de dicho juego el cual tienen que impartir y defender ante sus compañeros, no es la más acertada.

En cambio, algunos alumnos, los cuales el último juego practicado lo llevaron a cabo en la calle con sus amigos de la infancia en los años 90, y en el mejor de los casos durante una clase de EF en Secundaria en 2013, sorprenden gratamente, por su facilidad en contactar con el grupo, pero fundamentalmente por su esmerada preparación y confección del juego, ya que le imprimen elementos creativos y originales, que en definitiva, es lo que se demanda o pide al principio de curso, durante la presentación de la asignatura.  


Es cierto que existen mecanismos más que contrastados en cuanto a la evaluación final de la materia impartida, en este caso se trata de cuantificar los aprendizajes con la dichosa nota. Entiendo de la importancia de este asunto, pero es bueno recordar que no todos los cirujanos de reconocido prestigio, obtuvieron matrícula de Honor en Anatomía Patológica, ni  todos los alumnos que cursaron la asignatura de Entrenamiento Deportivo y que alcanzaron la nota de un 6,5 se les debería considerar como pésimos preparadores físicos de un equipo de Fútbol. 

En definitiva, todo tiene un porqué y un para qué... y retomando la famosa frase que suele decirse en estos casos, creo que el tiempo pondrá a cada uno en su sitio.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Etiquetas